Sunday, September 13, 2026
¿CONFIANZA EN LA JUSTICIA? POCA O NINGUNA - art. El Obrero digital
¿CONFIANZA EN LA JUSTICIA? POCA O NINGUNA.
Lo digo con total claridad. Tenía más confianza en la Justicia, años atrás que ahora mismo. Durante mis cuarenta años en cargos municipales y como diputado en el Parlamento de Cataluña, fui objeto de persecución personal y política, en razón de los cargos que ostentaba y por maniobras de algunas personas y partidos que intentaban ganar en los juzgados lo que perdían en las urnas.
Fue así como tuve contacto con diversos niveles de tribunales, ante los cuales me sentí adecuadamente tratado y debidamente resuelto. En los once procedimientos tenidos, fui absuelto de todos ellos. Cierto que las acusaciones tenían muy difícil prosperar porque donde no hay nada, nada se puede condenar.
De todas formas tuve las sentencias de telediario durante años, cerca de una década, y estoy en condiciones de imaginar el via crucis que pasan o han pasado personas que se han visto atacadas sin fundamento, y mucho peor, sentenciadas, siendo inocentes.
Aquí, quería llegar. Mi pérdida de confianza en la Justicia, proviene de hechos destacados, vistos en los últimos años. Tenía asumido que la presencia de familias completas de altos magistrados en puestos clave de la Magistratura, no permitía actuaciones objetivas y justas. Demasiados intereses y demasiado poder en unas pocas manos. Y muy pocos controles para tantos procedimientos. Al final, nadie vigila a nadie y todo va por los cauces previstos sin interferencias ni impedimentos. Se llega a la conclusión que hay impunidad en las acciones y actuaciones judiciales, por muchos errores o acciones extrañas que aparezcan.
Todo lo visto en algunos de los procedimientos más mediáticos, y los plazos que se toman ciertas salas, me dejó claro que la Justicia es justa en determinados ámbitos y niveles y que pasa a ser injusta en otros niveles y otras salas. Todos nos lo miramos con estupefacción o indignación, pero la vida sigue y los procedimientos van acumulando polvo o decisiones como si actuaran en otro mundo, otra dimensión.
Y con estos antecedentes, llegamos al escandaloso procedimiento contra el Fiscal General del Estado. Ver condenado a un inocente, rompe cualquier duda y nos pone ante una situación inédita y especialmente indignante. Que un poder del Estado sea injusto, en algunos de sus estamentos, es para echarnos a temblar y pedir medidas inmediatas para que no vuelva a suceder. Pero es que volvió a suceder en el caso del hermano de Pedro Sánchez. Y todo lo que vemos en relación a la esposa del presidente, todavía pone más los pelos de punta, y la total desconfianza en la Justicia que no actúa para frenar una persecución judicial protagonizada por un juez. Increíble por injusto y por comprobar que los jueces no actúan contra jueces por mucha justificación que tengan.
Es así como llevamos años viendo actuar, al poder judicial y como en vez de remodelar y reconducir estas conductas, se van incrementando en función de intereses claramente políticos, a favor de partidos de derecha y extrema derecha. No hay denuncia ni procedimiento iniciado por grupos singulares que no tenga sintonía en algún juzgado concreto y todos tenemos claro que saldrán filtraciones, informaciones, y todo tipo de detalles, en unos medios de comunicación concretos.
Todos los poderes tienen que tener supervisión y control para garantizar el correcto funcionamiento. No es el caso del actual sistema judicial español en que se ha implantado el poder absoluto, equivalente a ser intocables, por muchos errores, omisiones, tardanzas e irregularidades, acabando muchas de ellas en prescripciones.
Es evidente que con estos antecedentes y estos momentos presentes, los españoles tengan una pésima valoración de la Justicia. Queda claro que le hace falta una profunda remodelación y sobre todo la jubilación de la mayor parte de los miembros de la alta judicatura, confiando en que las nuevas promociones no pertenezcan a las familias de siempre. Empeorar es imposible, así que por poco que mejore, ya estaremos en otra dimensión.
Y por si alguien no tiene en mente que recuerde concentraciones y manifestaciones de jueces y magistrados con toga, para protestar contra proyectos de ley. O hacer huelga, y luego no dar los nombres para evitar reducción de sueldo. O poner en sentencias apreciaciones, reflexiones y críticas, totalmente fuera de lugar. O ahora mismo, imponer medidas cautelares para el voto, a los nacionalizados por la vía de la ley de nietos. Podría alargar la lista con una docena más de ejemplos que no dejan en buen lugar la acción de la Justicia.
Y recordemos que se condenó a todo un Fiscal General del Estado, por una supuesta filtración que conocía todo el mundo, y cada día asistimos a filtraciones de todo tipo, en multitud de sumarios, con vídeos, fotos, transcripciones orales o escritas. En definitiva, ¿Confianza en la Justicia? Más bien poca, muy poca.