Monday, June 01, 2026

 

EL PP, AL CASO DE TODO - art. El Obrero digital

EL PP, AL CASO DE TODO. Quien crea que todo lo que pasa en los últimos años es fruto de la casualidad, de las malas artes, de las acciones y actuaciones de unos pocos desalmados y no pocos aprovechados, deberá reflexionar si es casual o razonable que al PP le caigan instrumentos para su campaña de desgaste al gobierno y con él al PSOE, cada quince o veinte días. Es más, alguien muy servicial, propone y consigue hacer coincidir juicios tan dispares como la Kitchen y Koldo, para intentar tapar uno con el otro. Se quieren equiparar cuando la Kitchen supone el más grave atentado al estado de derecho, muy lejos de lo que suponen las granujadas del caso Koldo. Hay un relato claro en los movimientos de una pequeña parte de la cúpula judicial. Pequeña pero estratégicamente situada que hace y deshace como mejor le conviene, administrando casos y tiempos, con una maestría infinita a la hora de contraprogramar las acciones del Ejecutivo y las Cortes Generales. Pocas cosas son casuales en la vida política, y menos en la judicial, de manera que cada uno saque sus conclusiones. Lo que sí vemos es una clara prepotencia en las acciones y actuaciones de estas primeras figuras de la Justicia, sabedores que son intocables, aunque se equivoquen. Nada pasa, nada se exige, a pesar de que al final todo quede en suposiciones, invenciones o denuncias interesadas. Es evidente que tenemos un problema, sobre todo porque estamos asistiendo a una batería de acciones, en un momento muy concreto de la vida política, con ánimos de modificarla bajo apariencia de imparcialidad y objetividad. Sí, sí, soy consciente de la gravedad de estas opiniones, pero no puedo evitarlas. Suceden cosas que en otros países de nuestro entorno serían inconcebibles, como que un juez se dedique a cuestionar la legalidad de la actividad laboral de la esposa del presidente del gobierno, con suposiciones y falsedades. Pero es que produce estupor e indignación que actuaciones policiales, demandadas por un juez, se reproduzcan al cabo de pocos minutos, en ciertos medios de comunicación. El tema de las joyas encontradas en el despacho del ex presidente Zapatero, es un ejemplo claro de hasta qué punto cualquier documento, objeto o artículo personal puede aparecer en público sin que nadie sea sancionado por ello. Y en seguida surge una pregunta evidente. ¿Alguien cree que estas filtraciones, indiscreciones o desviaciones en la investigación, no son motivo de mercadeo? Me refiero a un tema tan sencillo como ¿alguien las vende? ¿Alguien obtiene rédito personal o político por no mantener en secreto lo que debería ser confidencial? Es que hace bien poco, todo un Fiscal General del Estado, fue sentenciado por una supuesta filtración que nos quedó claro al 90% de los españoles que no hizo. ¿Cómo es posible que el PP tenga información privilegiada sobre los pasos a dar por parte de la UCO? ¿A nadie preocupa el profundo deterioro de la confianza en la Justicia, en mayúsculas? Es evidente que la Justicia debe investigar todo lo que tenga indicios de ilegalidad, pero cuando decimos todos, nos referimos a todos, independientemente de las personas, empresas o partidos a los que pueda afectar. Así es como debería ser, pero ante algunos casos de especial relevancia, no vemos que actúe de forma similar. Hay casos que han avanzado a paso ligero, y otros van con retraso de años. No vemos sanciones ni intervenciones al más alto nivel, ante casos de jueces y magistrados que no cumplen con sus obligaciones o que incluso se convierten en estridentes ejemplos de cómo no ha de actuar un representante judicial. De los últimos casos aparecidos, habrá que esperar resultados concretos. Mantengo intacta mi confianza en el ex presidente Zapatero. Comprendo el gran interés del PP en atacarle y hacerle aparecer como una persona totalmente alejada de la imagen que tiene, pero ya veremos en qué queda, después de sus explicaciones. En cuanto al caso Leire Díez, francamente me parece todo muy chusco. Todos los que hemos estado en puestos de responsabilidad, hemos asistido a intentos de personas de muy distinto pelaje, intentar medrar para obtener beneficios personales. Éste me parece uno de estos casos. Imaginar a esta pizpireta persona organizando contactos, estrategias y acciones de protección y distracción, ante jueces, fiscales, policías,…me parece una broma de mal gusto. Todo esto me recuerda un caso lejano en el tiempo, en que la policía investigaba, en Cataluña, un supuesto grupo armado, creador del “ejército de liberación”, con destacados nombres de la política de primera fila, ostentando cargos que iban de teniente a capitán, unos, y de comandantes a coroneles, otros. Se buscaba a los supuestos generales, y al final se encontró a un pobre funcionario que en sus horas libres, se ocupaba de forjar un “ejército” imaginario, poniendo nombres muy conocidos, muchos de ellos con cargos públicos, a sus unidades y batallones de papel. Francamente, haber dejado en manos de un mediocre, las riendas del partido, produce estos resultados. Queda claro que cuando se va al gobierno, el partido debe quedar en manos de personas muy, muy, comprometidas con los ideales, y que acepten trabajar a la sombra, sin las mieles de la gestión pública. Es evidente que hubo fallos garrafales en la confianza dada a los secretarios de organización. Sirva para no repetir nunca más un fallo similar.





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