Sunday, May 17, 2026
¡ QUÉ NIVEL EL DEL PP ! - art. El Obrero digital
¡QUÉ NIVEL, EL DEL PP !
Queda claro que nunca podemos asegurar haberlo visto u oído todo. Siempre algo o alguien nos puede sorprender, con acciones y actuaciones, nunca imaginadas. Hago esta introducción después de haber asistido, en directo, muchas veces, a las vicisitudes de la crisis del Hantavirus. Si algo hemos aprendido es a temer y respetar otra enfermedad de la cual la mayoría de nosotros no habíamos oído hablar nunca.
Pues bien, ya la tenemos en nuestra memoria y nos ha permitido seguir una crisis que ha tenido momentos de demostración, viva y palpable de la formación, preparación y equipamiento de nuestra sanidad pública, y del extraordinario acierto de Rodríguez Zapatero, de crear la Unidad Militar de Emergencias (UME). Su imagen, en forma de material de todo tipo y la alta formación de todos sus componentes, muestra la utilidad de esta unidad en todos los frentes de emergencias: inundaciones, incendios, epidemias, etc.
La crisis desatada por la aparición de personas afectadas por esta enfermedad en un crucero turístico, obligó a movilizar todos los recursos para resolver el problema. Y nadie podrá alegar ni lentitud ni falta de medios. Ante todo el mundo se desplegaron las unidades necesarias para actuar con eficacia. Se comprobó la formación y preparación para actuar, en las Canarias, como podría hacerse en cualquier otro rincón de España. Si alguien dudaba, ha quedado demostrado.
Lo que nadie podía prever y aún menos esperar es que la ignorancia, acompañada de un alto grado de inconsciencia, pudiera aparecer en algún momento de la crisis. Pues bien, apareció en el minuto cero de la mano del presidente Fernando Clavijo. Sea por celos, sea por ignorancia, sea por ejercer de opositor al gobierno central, para intentar hacer méritos en esta carrera contra Pedro Sánchez, actuó sin miedo al ridículo extremo.
Y si su actuación fue penosa e increíblemente negativa, no se comprende como nadie de la Dirección nacional, no lo hizo callar. Ante una crisis, si no se tienen alternativas ni se conoce su alcance, la mejor medida, es el silencio. Nadie está obligado a hablar si no tiene nada relevante qué exponer. Este principio básico lo hemos aprendido todos los que hemos ostentado algún cargo institucional.
Sobre todo, cuando la crisis tiene componentes poco conocidos o de extrema dificultad como se dio en ésta. Hablar de descoordinación desde el minuto cero cuando el crucero se hallaba en Cabo Verde, y había investigación y valoración de la OMS sobre cómo actuar, es de una miseria infinita. Todas las crisis contienen datos desconocidos y operaciones a estudiar y evaluar. Es que sino no sería una crisis. Elemental.
Y en una crisis, apártense protagonismos y antagonismos, hasta que haya terminado. Después se puede evaluar la respuesta y decidir si se podía haber hecho diferente, pero de momento toca arrimar el hombro y dejar hacer a los que realmente entienden del tema.
Ahora, días después de resuelta la crisis, sí, toca hacer balance. Y el primero es felicitar a todos los componentes que intervinieron en su resolución. Muchos y muy eficaces. Seguro se estudiará la respuesta en la mayor parte de los cuerpos de emergencias, a nivel mundial. Como también se estudiará lo que un político y con él una administración no debe hacer: desinformar, criticar y poner trabas, en el peor momento.
Y evitar el ridículo. Por suerte, la actuación correspondía al Estado, de lo contrario, la crisis en manos del ejecutivo canario podía haber acabado en una auténtica catástrofe. ¡Vaya papel el del PP ¡. Tengámoslo en cuenta en todas y cada una de las elecciones que vengan.