Thursday, May 07, 2026
DOS JUICIOS PARA NADA SEMEJANTES - art. El Obrero digital
DOS JUICIOS, PARA NADA SEMEJANTES.
Comprendo el interés del PP y de una parte del ámbito judicial, en hacer coincidir el juicio por la Kitchen con el de Koldo, para intentar mezclar conceptos y realidades, para así castigar a uno, en detrimento del otro. Los dos tienen interés público y mediático, pero no nos confundamos, en uno vemos traiciones al más alto nivel, al estado de derecho y a las acciones que deben presidir un Estado, y en el otro vemos a unos presuntos sinvergüenzas cometiendo tropelías que enrojecen al más templado.
Empezando por el segundo, es evidente que deberían haber saltado todas las alarmas ante movimientos y actuaciones de dos secretarios de organización, uno de ellos ministro, a la vista del desparpajo con que actuaron, y los supuestos desmanes que cometieron. Tendremos puntual información y documentación en las próximas semanas, pero queda claro que el gran poder de organización debe tener contrapesos, mucho más rigurosos y eficientes de los que tuvieron los inculpados.
No hay mal que por bien no venga, y por desgracia deben pasar grandes desmanes para rectificar y modificar estructuras. Me consta que se ha hecho y que nunca más se podrán repetir acciones y actuaciones como las que estamos sabiendo, en estos días de juicio. También queda claro que la selección de los más altos responsables debe pasar por filtros mucho más rigurosos, especialmente cuando se ostentan cargos institucionales.
El daño producido ha sido inmenso, no solo porque ha dado argumentos y armas a los adversarios, sino por la desmoralización en militantes, simpatizantes y votantes. Parecía imposible tener sinvergüenzas en el partido, y los hemos encontrado en la cúspide de la organización. Daño relevante, solo mitigado por la rápida y contundente respuesta con supervisión interna y externa, de no haberse aprovechado de estas tropelías. Queda claro que todo el mundo debe pasar exámenes rigurosos antes de ocupar un cargo de responsabilidad.
Dicho esto, y a la espera de más información y documentación, todos los españoles seguimos atentamente el curso del juicio por la Kitchen. Muy diferente en todo y en todos los intervinientes, empezando por la presidencia del tribunal. Vaya contraste entre una presidencia y otra.
Pero, si en uno se juzga a presuntos sinvergüenzas, en el otro se juzga a presuntos traidores al estado de derecho, a la Justicia en mayúsculas y a todo lo que siempre hemos considerado “sagrado” en un país democrático. Es increíble constatar hasta qué punto se utilizaron los poderes del Estado, para delinquir.
Cada día, en cada sesión, asistimos a exposiciones de actuaciones que no deberían haber sido posibles si hubieran funcionado los mecanismos del Estado. Ha quedado claro que se podía comerciar con todo, cargos, presiones, chantajes,….llevados a cabo por quienes debían velar por la seguridad y la colaboración con la Justicia.
Nadie quiera mezclar un juicio con el otro, porque estamos hablando de niveles incomparables. Por mucho que el PP quiera remitir a otros tiempos y a consecuencias pagadas, todo lo que se ve y se oye deja al partido en situación de extrema responsabilidad y gravedad porque queda en el aire algo terrible, y es que si lo hicieron una vez, lo pueden repetir. Ni han pedido perdón ni han prometido castigo interno y externo para altos dirigentes que de forma incomprensible quedaron fuera de la imputación.
Aquí vemos dos varas de medir, radicalmente diferentes, y esto hace un daño terrible a la credibilidad de la Justicia, y con ella al funcionamiento de lo que llamamos el aparato del Estado. Nunca debería haber pasado lo que ahora conocemos, pero tampoco es comprensible ni aceptable que los principales responsables puedan quedar exentos de todo castigo.
Queda todavía mucho por aclarar, pero nadie pretenda equiparar un juicio con el otro porque las diferencias y distancias son abismales.