Wednesday, January 22, 2025

 

MIEDO A DECIDIR - art. El Obrero digital

MIEDO A DECIDIR Paradojas de la vida. Los partidos independentistas que no tuvieron ninguna aversión a decidir, durante los años del “procès”, en los que aprobaron todo tipo de mociones, en ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, y en el propio Parlamento de Cataluña, resulta que ahora se han vuelto tan timoratos que no se atreven a decidir, nada importante, en el Congreso y Senado, e incluso en el Parlament. Han pasado de “decidir nuestro destino”, a no querer decidir ni el suyo ni el nuestro (el de todos los catalanes y españoles). Lo estamos viendo cada día, en las sesiones del Parlament, tanto las del pleno, como las de las comisiones. La táctica, la hoja de ruta, es decir a todo que no, y buscar excusas para no tomar ninguna decisión, mínimamente importante. ¿A qué se debe tanto miedo? La respuesta está en la composición interna de Junts, por un lado, y a la ruptura interna, en ERC. Ya no hablo de la CUP, porque ha dejado de existir, a nivel externo. Son unos pocos que simplemente luchan para mantener sus cargos institucionales, y las aportaciones al partido, para mantener un mínimo de estructura, y no desaparecer para siempre. En cuanto a Junts, el primer problema lo tienen en su presidente. Los que hemos conocido y padecido su presidencia institucional, sabemos de su mediocridad política, con un ego de proporciones mayúsculas, sin contrapesos como para hacerle tocar de pies en el suelo. Si éste era ya uno de los grandes problemas, ha aumentado con su distanciamiento físico, después de siete años en el extranjero. Cree tener información de primera mano, sin reconocer que la tiene a través de personas interesadas, lo cual le deforma la pura y dura realidad. Ahora mismo, en Cataluña, su imagen y actividad está amortizada. Solo los muy fanáticos siguen sus pasos. El resto, simplemente, pasan. Y éste es uno de los principales problemas de Junts. Puigdemont, no ejerce de jefe de la oposición porque no está ni se le espera en el Parlament. Nadie puede dar cuenta ni ver ni oír ninguna intervención que contradiga la del Presidente Illa, o cualquiera de sus consejeros. Está ausente físicamente, pero también espiritualmente. Puesto que se fue, que vuelva cuando quiera o cuando pueda, y punto. Si quiere ocuparse de su partido, que lo haga, pero está amortizado a nivel institucional. Es impensable su retorno a primera fila, como posible candidato a la presidencia. Nunca segundas partes fueron buenas, pero, en este caso el resultado, sería desastroso. Ante este panorama, su estrategia va dirigida a hacerse visibles, a buscar golpes de efecto, a gritar para salir en los medios de comunicación, para así demostrar la importancia que tienen sus representantes en el Congreso. Dejan aparte su actividad en el Parlament que francamente es muy poco relevante. En esta búsqueda de visibilidad, intentan demostrar que son los más acérrimos defensores de Cataluña, aunque fracasen una y otra vez, sus fórmulas de participación. La única ventaja, que yo considero su punto débil, es que no les importa en absoluto el futuro de España y los españoles. Su acción política, la reducen al territorio catalán, considerando que lo global o general, no afecta lo particular. Han ido tan lejos en sus disquisiciones que intentan vender soluciones parciales, a problemas globales. Lo estamos viendo constantemente en temas como la inmigración, la vivienda, la educación, etc. A falta de independencia, intentan montar una “burbuja catalana”, separada de la realidad española. Vano intento, pero ellos van a lo suyo y de aquí sus constantes desplantes y su terquedad en no aceptar visiones ni proyectos más amplios. Están en su reducto y hasta que no se liberen de la presidencia de Puigdemont y su círculo más próximo, no serán capaces de recuperar la visión cotidiana de las cosas. En cuanto a ERC, la situación es mucho más fácil de explicar. El proceso de primarias, ha dejado el partido, partido en dos, y a falta de resolver la segunda parte del Congreso, no quieren ni pueden decidir. La segunda parte del Congreso, debe concretar programa, objetivos, recursos, etc. Nadie se atreve a hacer pronósticos porque los perdedores de la primera parte, representan un 45% del conjunto y esto impide tomar decisiones, mínimamente importantes. Lo vemos en el ayuntamiento de Barcelona, todavía sin presupuesto para este 2025. Lo vemos a nivel de Generalitat, en que han buscado la excusa de que primero hay que cumplir con todo lo negociado en la investidura de Illa, antes de sentarse a hablar de presupuestos. Lo mismo hará con los del Estado, porque su principal objetivo es no decidir nada que la otra parte pueda criticar. Y, además, tienen la vigilancia de Junts que espera cualquier desliz para culparles de traición. Así pues, los que antes no tenían miedo a vulnerar juramentos, romper reglamentos, aprobar mociones de todo tipo, e incluso leyes de desconexión, justificado con su “derecho a decidir” ahora resulta que no son capaces de decidir nada. Ni lo más fundamental y útil para España y con ella Cataluña. Si alguien dudaba de su preparación y formación, puede comprobar la inmensa mediocridad de su composición personal y política. Algún día recibirán el justo castigo a tanta inconsciencia.





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