Monday, December 30, 2024

 

PUIGDEMONT, EXIGE ATENCIÓN - art. El Obrero digital

PUIGDEMONT, EXIGE ATENCIÓN . Cuando todo un partido, y una parte de la población, se ha puesto de rodillas ante un personaje de ficción, nadie se extrañe quiera llamar la atención, con propuestas cada vez más extravagantes e insistentes. Digo de ficción, no porque no exista, sino por las características que añade a su cargo terrenal. Hasta hace muy poco, se consideraba presidente de la Generalitat, auténtica, la real, la histórica, no la que devino a causa de la aplicación del artículo 155, de la Constitución. Su excusa para huir, no fue por cobardía, sino para preservar el cargo y evitar cayera en manos del Estado. Quería emular la huida, aquella sí, por motivos de guerra, de los representantes del Gobierno de la Generalitat, en 1939. Nunca ha aceptado ser un fugitivo de la Justicia, sino un “exiliado” a la espera se le aplique la Ley de Amnistía que con tanto ahínco propuso y exigió, para todos los inmersos en juicios por el “procès”, pero, sobre todo, para él. Y ve pasar los días, las semanas y los meses, y la Ley sigue sin serle aplicada. Entonces, ¿qué exige? Pues, atención, mimos, respeto y sometimiento a sus propuestas y exigencias. Lleva más de siete años fuera, y esto siempre pasa factura por mucho que se lea, escuche i mire todo tipo de programas. Tampoco sirven las visitas de los más próximos porque suelen disfrazar la realidad, con todo tipo de alabanzas o explicaciones sesgadas de la realidad cotidiana en Cataluña y España. Es así como se crea una burbuja artificial que enmascara lo que pasa en el país, y le mueve a proponer acciones y actuaciones totalmente incomprensibles para el ciudadano de a pie. Nadie entendió su vuelta a Barcelona, para echar un discurso de unos minutos, y volver a desaparecer, para desgracia del equipo de Mossos de Esquadra que no imaginaban una acción tan estúpida, en la persona de un ex presidente de la Generalitat. Tampoco nadie entiende la imposición de una cuestión de confianza, para demostrar el peso de su grupo parlamentario, en Madrid. Es una nueva astracanada que ni los más íntimos comprenden el objetivo. Pero, todo tiene su lógica si miramos su situación en Waterloo, después de más de siete años en que ha visto perder su estela de popularidad. La conserva, pero solo en ámbitos muy reducidos y le cuesta creer que ya nada depende de su voluntad, excepto por los siete votos que tiene el grupo parlamentario, en el Congreso de los Diputados. Se aferra a estos siete votos, y quiere utilizarlos para recuperar visibilidad y darse importancia. Parece infantil, de hecho, es infantil, pero cada personaje tiene sus puntos débiles, y el de Puigdemont es mantener la “grandeza” que cree tener. De aquí, que se queje de no haberle aplicado la Ley de Amnistía, pero sobre todo de no haberle convertido en un referente al que visitar, escuchar y acordar. De ello, resulta la Ley de Amnistía Política, según la cual le deberían haber retado pleitesía, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y mucho antes, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Esta condición, ahora es imperiosa porque ya está cansado de ver las mismas caras, con los mismos cargos, a su alrededor. Quiere subir unos escalones más, en su concepto de autoridad, y si no fuera porque debe considerarse republicano, incluso habría pedido la comparecencia de SM el Rey. Pues bien, todo parece una caricatura, pero no lo es. Es la personalidad de alguien, perdido en el extranjero, que necesita una ducha de relevancia. Habrá que dársela porque es el que manda / reina, en Junts x Cataluña.





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