Tuesday, November 12, 2024

 

LA REPÚBLICA CATALANA, EN CRISIS - art. El Obrero digital

LA REPÚBLICA CATALANA, EN CRISIS. A los sorprendidos por este título, les informo que, en efecto, existe un Consejo de la República Catalana, en versión digital o paralela, a la realidad. No se les puede negar a los independentistas su capacidad de innovación e invención de nuevas fórmulas para garantizar su existencia o supervivencia. En todos estos inventos, siempre hay algunos que viven a cuerpo de rey, aunque como republicanos, vivan bajo el manto, de la monarquía belga. Después del completo fracaso de la operación “independencia” catalana, una vez fugados del país, algunos de los líderes, decidieron fundar el “Consejo de la República Catalana”, con sede en Bélgica, para desde allí continuar la lucha, hasta la victoria. La pretensión, era conseguir un millón de afiliados, todos con su carnet y su aportación económica. Para presidir este Consejo, lógicamente, se eligió a Carlos Puigdemont i como vicepresidente, nadie mejor que su fiel escudero: Toni Comín. Dos años después de su creación, el ritmo de afiliación y funcionamiento eran francamente mejorables, tan mejorables como que se habían quedado en 103.457, y en vez de avanzar, iban, en claro retroceso. El gran objetivo de su creación, había sido:” el 1 de octubre (2017), Cataluña inició el camino de la República. El Consejo es el instrumento para acabar, entre todos, lo que aquel día iniciamos.” Con tanta épica y entusiasmo, los más fanáticos estaban seguros de avanzar y poner a la pérfida España, entre la espada y la pared. Pues bien, han pasado los años, han pasado multitud de actos, sin pena ni gloria. Han ingresado ingentes cantidades de dinero, alguno de dudosa procedencia, y hete aquí que se empieza a dudar de algunos gastos, del mandamás ejecutivo: Toni Comín. Hecha una primera auditoría, no cuadran ciertas cantidades, y salen a la luz gastos, muy poco republicanos. Ante las pocas explicaciones, la mayoría de miembros del Consejo, deciden renunciar al cargo. Al mismo tiempo se produce la elección de Puigdemont como presidente de Junts, con lo cual aparece una clara incompatibilidad de cargos: presidente de un partido y al mismo tiempo presidente del Consejo de la República. Al final, decide renunciar al cargo y no le queda otro remedio a Toni Comín que hacer lo mismo, y dar entrada a una gestora. Así, hemos llegado al segundo gran fracaso del independentismo: poner patas arriba a la República Catalana, virtual o paralela. De hecho, podríamos hablar de tercer o cuarto fracaso si añadimos los resultados electorales de las últimas elecciones generales, autonómicas y europeas. Precisamente en las europeas, Junts, con Toni Comín de cabeza de lista, pasó de 1.018.435 votos (2019), a solo 443.275. Una derrota electoral sin paliativos, agravada por otro hecho histórico como que no ha podido recoger el acta de eurodiputado, por no haber jurado la Constitución española. Cree poder saltarse la legislación, que obliga a todos los cargos electos (locales, autonómicos, generales y europeos) a cumplir este requisito. El, considera innecesario este precepto y ha pedido amparo, a la justicia europea. De momento, a la espera de resolución, puede asistir como espectador, a las sesiones del Euro parlamento. En fin, otra demostración de la astucia independentista. Llegados hasta aquí, nadie se atreve a pronosticar el futuro del Consejo de la República, porque ya no sirve para nada en concreto. Es más un estorbo que un instrumento con un mínimo de utilidad. Sin Puigdemont, con fuerzas muy mermadas y nulo prestigio, lo más práctico sería disolverlo. Pero siempre hay quien se aprovecha de movimientos como éste para pedir financiación privada o pública, para así colocar o colarse al frente. Lo hemos visto o lo estamos viendo con la ANC (Asamblea Nacional de Cataluña) muy activa durante los años del proceso, con movilizaciones y actividades que eran seguidas y acatadas por los partidos independentistas. U Ómnium (una entidad supuestamente cultural) que ejerce como partido político, a la sombra. La AMI (Asociación de Municipios para la Independencia) que algunos dicen acoge a 600 municipios, cuando en realidad no superan los 200, y van a la baja. Y finalmente, el Consejo de la República, que tampoco está para tirar cohetes. En resumen, tantos montajes, tantos embates, no han servido para nada más que crispar el ambiente, vender humo, y gastar ingentes cantidades de dinero, del que nadie ha dado cuenta. Algún día, sabremos de dónde ha salido tanto gasto inútil. Quién se ha beneficiado y quién ha pagado el pato, sabiendo que una parte ha salido de las arcas públicas, bajo todo tipo de subterfugios y encubrimientos. Esta es para mí, una de las grandes incógnitas por descubrir. Quién, quiénes, cómo y cuánto ha costado todo lo que ha movido el proceso independentista. Hablo de auténticas fortunas, en todo tipo de acciones y actuaciones. Y el gasto sigue corriendo, aunque sea en menores cantidades, pero habrá que estudiar a fondo, la procedencia y al mismo tiempo asegurarse de que las aportaciones a los grupos municipales, en diputaciones, en el Parlamento, en el Congreso y Senado, no se hayan desviado hacia objetivos no pertinentes. Es un trabajo pendiente de investigar y sobre todo descubrir, para poder castigarlo.





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