Monday, October 28, 2024
DIFÍCIL, EMPEORAR LA OPOSICIÓN - art. El Obrero digital
DIFÍCIL, EMPEORAR LA OPOSICIÓN.
Haber estado en el gobierno y en la oposición, permite hacer comparaciones, ya no teóricas, sino prácticas. Y eso, tanto vale para un ayuntamiento, una diputación, una comunidad autónoma o el gobierno central. A muy poca gente le gusta, la oposición por oposición. Es decir, estar contra todo y contra todos, porque realmente, al final se cae en constantes absurdos, de rechazar propuestas que uno mismo defendería, si estuviera en el gobierno. Y sumar contradicciones, aleja llegar al gobierno.
Hago esta introducción, a la vista de la creciente crispación de la política nacional, con un tozudo empeño del PP por aparecer como alternativa, cuando está instalado en una oposición “universal”. Y está visto que nada ni nadie le detendrá, en usar y abusar, de todo tipo de instrumentos, empezando por los tribunales. Craso error porque pretender obtener vía judicial lo que no han dado las urnas, tiene mal recorrido. Lo iremos viendo en los próximos meses y años. Y nada más frustrante que tener que esperar resoluciones judiciales para improvisar las políticas.
En fin, allá ellos, pero les auguro un desolador futuro, cuando se den cuenta que los ciudadanos no premian los recorridos cortos, llenos de trifulcas, y prefieren los métodos tradicionales de picar piedra, estar en todas partes, aportar soluciones en vez de contradicciones, y elaborar estrategias para convertirse en una alternativa seria y fiable. Cierto es que para conseguir credibilidad hay que trabajar duro y estrujarse el cerebro para aportar novedades creíbles, pero pretender llegar al gobierno sin esfuerzo, tiene escaso recorrido.
Debería el PP, al menos toda la dirección, ir a un retiro para repasar sus recientes actuaciones y estudiar nuevas fórmulas que cambien su actitud, y dejen de mirar de reojo a VOX, para emprender cualquier proyecto. Tampoco sería ningún drama votar, de vez en cuando a favor de alguna propuesta de carácter “global”. Es decir, claramente positiva y no partidista. Cada cierto tiempo llegan al Congreso y Senado, temas que deberían ser objeto de una visión de Estado. Votarlas, supondría entrar en la vía de auténtica alternativa de gobierno.
De todas formas, vistos los últimos acontecimientos, nada hace prever un cambio de rumbo. Al contrario, cuanto más dura la legislatura, más nervios aparecen hasta el punto de caer en la improvisación total, i en un claro caos opositor. No sé quién manda en la dirección del partido, y aún menos en la de los grupos parlamentarios del Congreso y Senado, pero la impresión es que tres o cuatro se reúnen, y deciden por sí solos, cualquier iniciativa que les parezca genial. Que lo parezca a ellos, no significa que lo sea, porque presentar denuncias ante juzgados, con simples recortes de prensa, o pontificar sobre grandes temas con cuatro generalidades, produce vergüenza ajena. Y si una cosa no se puede hacer en política, es hacer el ridículo.
Y los días, pasan y con ellos las semanas y los meses, y el gobierno Sánchez no cae. Ni caerá porque no hay ningún incentivo para sumar una alternativa para una moción de censura. El PNV, tiene muy claras las cosas, a la hora de cambiar de posición. Es impensable lo pueda hacer para apoyar una alternativa de PP-VOX. Sería un suicidio político. Y lo mismo les pasa a los partidos independentistas, se llamen ERC o Junts. Criticarán todo lo visto y no visto, amenazarán por tierra, mar y aire, pero nunca, nunca, se aliarán con un PP que va de la mano con VOX, y que juntos suponen todo lo que los independentistas detestan desde hace muchos años, pero muy especialmente desde el año fatídico del proceso: 2017. Cada día, recuerdan a los votantes de la aplicación del artículo 155 de la Constitución y aunque el PSOE también lo avaló, hacen distinciones de grado, entre unos y otros.
Además, los militantes y simpatizantes de los dos partidos, no aceptarían un apoyo a una moción de censura que para ellos supondría salir del fuego para caer en las brasas. Les guste más o menos, están ligados al gobierno actual, y saben que nunca encontrarán mayor comprensión al tema catalán del que encuentran en el PSOE.
Con este panorama, el PP debería programar su oposición, a lo largo de los próximos tres años. Pretender quemar etapas conduce a la más profunda melancolía y al mismo tiempo muestra su cara más nerviosa y caótica, alejándole de ser auténtica alternativa. Y, francamente, en la vida civil, la primera y segunda línea, de la dirección, no habría superado el nivel de contramaestre de una industria textil de tamaño mediano. Es decepcionante, el grado de preparación, presentación y reacción a los principales temas del país. Donde impera la improvisación y el caos, no cabe la pretensión de llegar a gobernar.