Monday, May 27, 2024
CUANDO EL RIDÍCULO NO SE QUEDA EN CASA - art. El Obrero digital
CUANDO EL RIDÍCULO NO SE QUEDA EN CASA.
En mis cuarenta años de política activa, en instituciones (concejal, alcalde, diputado) procuré seguir el principio, establecido por el Presidente Terradellas, de evitar “hacer el ridículo”, porque es uno de los peores defectos, para un político. También, seguí otro principio: el de “un juramento es para cumplirlo, en todo momento y lugar”, y finalmente el de la honradez a toda prueba, y no mentir nunca.
En este largo período, he conocido, tratado y negociado con múltiples cargos electos, de todos los colores y situaciones. Puedo asegurar que los principios básicos se han ido deteriorando con el tiempo hasta alcanzar cotas muy bajas, en los últimos años. De todas formas, es muy diferente constatar el bajo nivel, en las instituciones “de casa” que ver estos niveles en fórums y escenarios externos.
Debo reconocer que todo iba con una cierta normalidad hasta que empezaron los primeros escarceos del “proceso independentista”. Con ellos llegaron las ganas de sorprender, asombrar y superar todo lo visto. Suponía el triunfo de la astucia por encima de la normalidad y naturalidad.
Es así como vimos y escuchamos discursos, cada vez más subidos de tono, en el Parlamento de Cataluña y en el Gobierno de la Generalitat. La cosa fue subiendo de tono, a medida que el embate entre los partidos independentistas, se fue haciendo más y más enconado, hasta llegar al paroxismo.
Y así estamos a día de hoy, convirtiendo cada aparición pública, en un espectáculo de muy mal gusto. Tener de portavoz en el Congrego a Gabriel Rufián (ERC), y a Miriam Nogueras (Junts), supone contemplar cómo se puede actuar sin ningún miedo al ridículo. No son conscientes de hasta qué punto han destrozado la imagen que se tenía de los representantes de Cataluña, de todos los colores.
Ahora, el estropicio, mal gusto, mala educación y nula efectividad está garantizada en cada comparecencia pública, sea en el hemiciclo, sea en rueda de prensa. Hay una mezcla de prepotencia y soberbia que no les deja ver el ridículo que causan incluso cuando tratan temas supuestamente serios. De sus bocas, pocas veces salen, frases elogiosas, ponderadas y certeras sobre los temas a tratar. Buscan “epater” al personal y no se dan cuenta que para hablar con una cierta ironía hay que estar muy preparado.
Sus intervenciones, o todavía peor, las que ofrecen sus segundos o terceros en el cargo, están llenas de improperios, contradicciones y ataques a lo que ellos consideran rasgos atávicos de la españolidad. Quieren demostrar altura de miras, donde solo hay recursos al pasado más tronado. Cuesta seguir sus intervenciones y sobretodo cuesta entender sus posiciones, sin variar un guion, más que gastado por el paso del tiempo.
Somos muchos los que aspiramos a que la crisis interna de ERC y la que pronto llegará a Junts, se lleve a estos portavoces, para ser renovados por otros que comprendan la necesidad de retornar a tiempos pretéritos, en los cuales sus formaciones políticas eran apreciadas y respetadas por otras formas, otras maneras y sobretodo otros contenidos.
Y nadie crea que no sufrimos ante estos espectáculos. Una gran mayoría desearíamos otros intérpretes y otras formas, para representar y actuar en defensa de la pluralidad y diversidad de opciones existentes en Cataluña. Todo se puede defender, sin necesidad de hacer el ridículo. Esperemos próximos cambios, en cuanto estas formaciones políticas, acuerden los nuevos rumbos a seguir.